¿Cuáles son las claves de la visita de Nancy Pelosi a Taiwan y por qué irrita tanto a China?

¿Cuáles son las claves de la visita de Nancy Pelosi a Taiwan y por qué irrita tanto a China?

Asia Nancy Pelosi aterriza en Taiwan y lleva a un peligroso nivel de tensión la ‘guerra fría’ entre China y EEUU Asia La guerra en Ucrania ha provocado que China se replantee «cuándo y cómo» invadir Taiwan, según la CIA

El contencioso se inició cuando se supo que la presidenta de la Cámara de los Representantes, Nancy Pelosi, podría visitar Taiwan en el marco de su gira por varios países asiáticos para reforzar la presencia estadounidense en la región. Una posibilidad que el propio vicepresidente del Parlamento de la isla, Tsai Chi-chang, había considerado como «muy probable». Además, uno de los principales diarios de la isla, el ‘Liberty Times’, también citaba fuentes anónimas que afirmaban que Pelosi llegaría a la isla el martes por la noche y que el miércoles se reuniría con la presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen. «Supone el viaje de más alto nivel de un representante político norteamericano a esta isla en 25 años», explica a EL MUNDO Mario Esteban, investigador principal del Real Instituto Elcano.

Pekín ha advertido en varias ocasiones que la veterana política demócrata no debía incluir la isla en el itinerario de su gira. La semana pasada, el propio presidente chino, Xi Jinping, pidió a su homólogo estadounidense, Joe Biden, «no jugar con fuego» en una conversación telefónica entre los mandatarios. En anticipación, China ha desplegado los dos portaviones con los que cuenta la Armada china y ha desplazado hasta las cercanías de Taiwan un destructor.

La visita a Taipéi puede servir como respaldo a la isla en medio de las tensiones entre EEUU y China. «Pelosi entiende que, con esta visita, da apoyo político a Taiwan y consolida su legado como defensora de la democracia a pocos meses de finalizar su mandato», sostiene Esteban.

Pelosi ha llegado este martes a Malasia y se ha reunido con el primer ministro y el presidente de la Cámara Baja del Parlamento. «Hemos conversado en profundidad sobre nuestros objetivos comunes de asegurar un Indo-Pacífico libre y seguro», ha subrayado Pelosi, según un comunicado divulgado por su oficina, en lo que supone una referencia velada a las ambiciones china en la región. Malasia ha sido la segunda etapa de la gira de Pelosi por la zona tras llegar y marcharse en el mismo día.

En el primer tramo, Singapur, la norteamericana se reunió el pasado lunes con su primer ministro, Lee Hsien Loong, y abordó el tema de Taiwan con él. Lee, al parecer, hizo hincapié en la importancia de «una relación estable entre China y EEUU para la paz y seguridad regional».

Puesto que la agenda oficial del ‘tour’ especificaba que los próximos destinos eran Corea del Sur y Japón, y que Pelosi no debía llegar allí hasta los próximos jueves y viernes, respectivamente, los rumores de que podría arribar a Taipéi este mismo martes habían ganado credibilidad.

Taiwan es una isla autogobernada de 23 millones de habitantes. Oficialmente conocida como la República de China, es una democracia consolidada y una economía de mercado esencial para la industria del resto del globo por su dominio del mercado de semiconductores de alta gama. La República Popular de China, con capital en Pekín, no obstante, reclama la soberanía total sobre la isla y la considera una provincia rebelde desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaran allí en 1949 tras perder la guerra civil contra los comunistas de Mao Zedong. Desde entonces, China no ha renunciado a la reunificación con Taiwan, incluso por la fuerza.

Como consecuencia directa de todo esto, puesto que ambas afirman ser «China», los distintos Estados del mundo o reconocen a una, o reconocen a la otra. Esta es la llamada política de «una sola China». Pekín mantiene relaciones diplomáticas con más de 175 países, mientras Taipéi lo hace con 13. Sin embargo, aunque muchos países tienen relaciones oficiales con China, también mantienen contactos no oficiales con Taiwan, incluidas España y Estados Unidos.

La irritación de Pekín con la visita de Pelosi radica en que esta es la tercera en la línea de sucesión para la presidencia de los Estados Unidos, solo por detrás de la vicepresidenta, Kamala Harris. China ha acusado a Washington de «vaciar de significado la política de ‘una sola China'» y de «violar sus compromisos de mantener únicamente contactos no oficiales». Por otra parte, ha criticado que «continúa aumentando sus ventas de armas».

No se produce una visita del calado político y simbólico de Pelosi desde la de su predecesor Newt Gingrich en 1997. Si bien, en aquel entonces, «esto no causó tanta polémica e, incluso, visitó Pekín en esa misma gira por Asia», recuerda Mario Esteban. Ahora, sin embargo, la coyuntura es distinta, pues Xi Jinping se enfrenta a una situación política delicada antes del XX Congreso Nacional del Partido Comunista de otoño y en el que busca revalidar un tercer mandato al frente del mismo. «El descontento popular deriva, fundamentalmente, de la estrategia de ‘Covid cero’ y de la crisis bancaria e inmobiliaria», dice Esteban. Además, añade que Xi busca «lanzar una señal a Biden de que intensificar sus vínculos con Taiwan tendrá costes, lo que resulta particularmente pertinente dado que la actual administración estadounidense se está replanteando cuál debe ser su estrategia con Taiwan».

Desde Washington, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, ha dicho que Pelosi «tiene derecho» a ir a Taiwan, y ha reiterado que la política estadounidense respecto a la isla no ha cambiado. Esto se traduce en que proseguirán en su apoyo al gobierno taiwanés a la vez que reconocen a Pekín como «China». Asimismo, continuarán con su oposición a una posible declaración formal de independencia de Taiwan o al uso de la fuerza por parte de China.

Históricamente, ha habido tres crisis en el estrecho de Taiwan que separa la isla del continente asiático. Las dos primeras ocurrieron en los años 50. De estas, la segunda, iniciada tras el bombardeo de posiciones taiwanesas por parte de China en 1958, fue considerada por Christian Herter, secretario de Estado norteamericano en aquel momento, como un incidente que pudo derivar en un conflicto nuclear.

La tercera fue una crisis desencadenada por unas pruebas con misiles chinos y tuvo una duración de ocho meses (1995-1996), y, entre otros objetivos, tenía la intención de amedrentar al electorado taiwanés ante los comicios presidenciales de marzo de 1996 para disuadirles de votar a favor de un candidato que Pekín no veía con buenos ojos. Ganó por mayoría absoluta.

Kirby ha recordado que Pelosi se desplaza en un avión militar y que, aunque no se teme un ataque directo, este hecho «eleva los riesgos de un error de cálculo». No obstante, Mario Esteban lo considera exagerado. «Esto sería tremendamente improbable porque es un escenario que quieren evitar activamente todas las partes involucradas», justifica.

Las tensiones en la zona durante el último año ya habían escalado tras registrase un creciente número de irrupciones de aviones de combate chinos en la autodefinida Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Taiwan, y tras el reconocimiento de la presidenta Tsai de que Estados Unidos cuenta con presencia militar en la isla. Pekín lo calificó de «provocación».

En el supuesto de que los acontecimientos desembocasen en un enfrentamiento abierto entre China y Taiwan, EEUU mantiene desde 1979 una política deliberadamente opaca de «ambigüedad estratégica» por la cual no indica claramente bajo qué circunstancias intervendría para defender la isla.

En cualquier caso, EEUU ha dicho que se pueden esperar demostraciones de fuerza por parte de China. Tal sería el caso de ataques con misiles en el estrecho de Taiwan o incursiones aéreas masivas alrededor del perímetro de la isla. El ministerio de Defensa chino ya había advertido en los últimos días que, de producirse la visita de Pelosi, el ejército «no se quedará de brazos cruzados». Esteban coincide en que tales demostraciones de fuerza son «esperables una vez Pelosi haya abandonado la isla».

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