El golpe de EEUU contra Zawahiri aboca a Al Qaeda al abismo de la sucesión

El golpe de EEUU contra Zawahiri aboca a Al Qaeda al abismo de la sucesión

Afganistán EEUU mata con un dron en Afganistán al líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri Obituario Aymán al-Zawahiri: ideólogo del 11-S, un asesino radical y maestro de Osama bin Laden

A Osama Bin Laden lo mataron a un tiro de piedra de un cuartel militar pakistaní; a Zawahiri, mientras salía al balcón a tomar el aire en una mansión del centro de Kabul. Tras la caída de estos líderes yihadistas, y de una miríada de capitostes más en circunstancias más bien alejadas de la idea de guarida inexpugnable, es difícil prever quién recogerá el testigo del doctor egipcio, pero sobre todo qué tipo de liderazgo ejercerá para quienes todavía consideren el mando central de Al Qaeda un referente digno.

Hasta hace poco tiempo, el número dos de la organización terrorista y principal aspirante a suceder a un Zawahiri alejado del día a día operativo por motivos de salud era de sobras conocido. Pero sus aspiraciones duraron poco: a finales de 2020, agentes a sueldo de la inteligencia israelí abatieron a Abu Muhammad Masri, lugarteniente del jefe de Al Qaeda e ideólogo del ataque a las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania de 1998, en un vecindario pudiente de Teherán.

La relación entre Irán y Al Qaeda ha durado años y, de acuerdo con la mayoría de expertos, se basa en el interés mutuo. Si bien en el pasado la República Islámica receló de los Talibán e incluso brindó apoyo a las fuerzas islamistas que los combatieron -y se benefició de su derrocamiento en 2001 a manos de EEUU-, acoger a miembros de la organización yihadista ha servido al Gobierno iraní de mecanismo de autoprotección y, eventualmente, de recurso en negociaciones con Occidente.

Aquellos operativos de Al Qaeda e incluso miembros de la familia Bin Laden que recalaron en Irán tras huir de Afganistán después del 11S fueron primero arrestados por las autoridades locales y, con el paso del tiempo, excarcelados aunque sometidos a una restricción de movimientos. Uno de ellos fue Hamza Bin Laden. Por parentesco y carisma, tenía galones suficientes para liderar Al Qaeda. En 2019, EEUU confirmó su asesinato, se cree que en Afganistán. Su viuda, Maryam, hija de Masri, murió con su padre.

Así, de las tres figuras que formaban el principal consejo asesor del fallecido Ayman Zawahiri -Abu Mohammed Masri, Abu Jayr Masri y Mohamad Salah Din Zeydan-, sólo Zeydan, conocido como Saif Adel, sigue con vida a día de hoy. Y también se cree que permanece en Irán.

Un informe de 2021 del investigador y experto en yihadismo Ali Soufan nombra a Saif Adel como uno de los miembros más preparados para convertirse en el tercer emir de Al Qaeda. «Saif ha estado basado en Irán desde 2002 o 2004. A veces estuvo detenido en prisión. Otras, bajo diversas formas de arresto domiciliario». Señala. Desde 2011, y tras haber podido disfrutar de puntuales permisos para salir del país. Saif Adel ha actuado como líder interino de Al Qaeda, de la cual es fundador.

Su éxito hasta el momento ha sido limitado. Si bien Al Qaeda ha concentrado sus esfuerzos en expandir su influencia por el norte de África y el sureste asiático, sólo el ascenso de los Talibán y la consolidación en Siria de una entidad afín han permitido que su bandera negra siga ondeando. En casos como el sirio, la Entidad para la Conquista del Levante ha optado por ofrecer una cara más amable, a la par que ha roto abiertamente con Al Qaeda y se ha centrado en gobernar unos pocos territorios en zona opositora.

Si Adel dará o no un paso al frente es todavía una incógnita. Del mismo modo que la opacidad con que funciona a menudo Al Qaeda ha provocado que se diese por muerto a Ayman Zawahri incontables veces durante los últimos años, es tradicional que los procesos de relevo dentro de la entidad sean confusos y largos. Los canales de comunicación tardaron en confirmar la muerte de Osama Bin Laden y, luego, el nombre de su sucesor. Se espera que ocurra algo similar en las próximas semanas o meses.

Sin embargo, tal y como señala Ali Soufan en su informe, cabe la posibilidad de que un eventual líder como Saif Adel no se tope con los obstáculos que tuvo su predecesor y compatriota para obtener el crucial juramento de lealtad del resto de figuras yihadistas. De hecho, Soufan apunta a que fue Adel, «un miembro leal, un líder militar y de la Inteligencia», que había contribuido a consolidar Al Qaeda como el temido grupo que es, quien se encargó de convencer a todos de la necesidad de ser leales a Zawahiri.

Ali Soufan describe a Adel como un veterano con una «eficacia despiadada». Alquien tan pragmático que, pese a detestar a los musulmanes chiíes, ha vivido durante años en Irán cocinando sus próximos golpes con la paciencia y el temple de un ajedrecista. Si consolida su ascenso a la cúspide de la organización es posible que, ante la pérdida de lustre del rival Estado Islámico y gracias al apoyo de unos Talibán que han roto una más de sus promesas, Al Qaeda trate de volver a la carga.

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