La doctrina del Papa para dinamizar la economía: «Ha tratado de despertar y zarandear la conciencia de la economía global»

La doctrina del Papa para dinamizar la economía: «Ha tratado de despertar y zarandear la conciencia de la economía global»

Inmerso de lleno en la Fratelli Tutti -tercera encíclica del Papa Francisco- el Pontífice rubricó los principios de la economía de Francesco. Esta tesis, que vio la luz tras la Laudato Si’, recoge las directrices con las que el Papa ha tratado de «despertar y zarandear» la conciencia de la economía global en dos direcciones: una, interna, para hacer ver que la Iglesia se encuentra preocupada por la dimensión ética del sistema en el que vivimos; y otra externa, a fin de interpelar a los Premios Nobel y las grandes escuelas de economía para que cuestionen el modelo económico actual y trasladen a las futuras generaciones que otra economía es posible.

Así lo explica Agustín Domingo Moratalla, catedrático de filosofía moral y política de la Universidad de Valencia, dentro del ciclo Economía de Francesco, un presente ilusionante para un futuro prometedor. La iniciativa, desarrollada por la Universidad CEU San Pablo, está dirigida por Fernando Bonete, doctor en comunicación social y director del nuevo Máster en Economía Circular y Desarrollo Sostenible de Unidad Editorial en colaboración con el diario Expansión. Desde este jueves y a lo largo de todo el mes de agosto, EL MUNDO publicará semanalmente todas las entrevistas realizadas dentro del mencionado programa. La realización de las mismas corresponde a la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria.

Así pues, para el docente, los planteamientos del Papa Francisco buscan abrir un horizonte «humanista» a la actividad económica, cuyo proceso requiere de una mayor dimensión humana del planeta, el trabajo y la economía en general. «Se trata de reorientar el sistema económico hacia una dirección donde lo prioritario sea la persona y que, de este modo, las capacidades de dos o tres generaciones de la economía viren hacia la justicia y no hacia el egoísmo», explica Mortalla.

Para lograr este objetivo, el Papa busca dirigirse a toda una nueva generación de economistas que, en la actualidad, se encuentran realizando su tesis doctoral o su trabajo final de grado. De este modo, a lo largo de las próximas generaciones, los «consejos de Francisco» quedarán plasmados en una importante cantidad de investigaciones. «Se ha escrito pensando en estudiantes que han acabado su carrera de Economía y están a punto de empezar a trabajar, podrán estudiar cómo funcionan los mercados de forma distinta, desde una perspectiva de la solidaridad», arguye.

En este sentido, el Papa recuerda que, a través de una mejor gestión de los recursos naturales, podemos orientar la empresa hacia direcciones donde «se disminuya el sufrimiento y se incremente la justicia». Este cambio, sin embargo, no es sencillo, ya que requerirá de profundos cambios en el sistema económico actual. «El medio ambiente es de interés común (…) la explotación del planeta ya ha excedido los límites aceptables (…) No estamos enfrentando dos crisis separadas, una ambiental y otra social; sino una crisis compleja que es tanto social como ambiental», explica el Papa en sus encíclicas.

Desde que en marzo de 2013 Francisco fuera elegido máximo representante de la Iglesia católica, sus directrices -especialmente en materia económica- no han estado exentas de polémica. Es por ello que, tras ser preguntado sobre esta temática, Agustín Domingo Mortalla quiso zanjar la cuestión. «El Papa Francisco sube un peldaño en la doctrina social de la Iglesia y su reflexión en la Fratelli Tutti, Evangelii Gaudium o la Laudato Si’ incrementa el valor de las reflexiones de Juan Pablo II o Benedicto XVI, no corrige ningún planteamiento de la doctrina social de la Iglesia anterior, sino que los sitúa en el horizonte de la digitalización o de la ecología en la economía», subraya.

De hecho, a lo largo de su obra -y en numerosas ocasiones-, el propio Francisco se ha mostrado muy crítico con los populismos. «Él mismo dice que hay que evitarlos porque hace que el pueblo sea una tribu: la perspectiva educativa se vuelve más cerrada, al final nos lleva a encontrarnos con sociedades cerradas», arguye Mortalla.

No obstante, el Papa también ha censurado con firmeza lo que, a su parecer, es uno de los principales problemas del ser humano moderno: el individualismo liberal. «Creo que es justa la argumentación que hace de la idea de pueblo como categoría moral importante, pero también es justa la crítica que hace al planteamiento individualista. El ser humano no es ninguna abstracción ni tampoco ninguna ficción», concluye el catedrático.

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