Scholz ante el bloqueo ruso a su turbina de gas: «Siempre hay algún pretexto para que algo no funcione»

Scholz ante el bloqueo ruso a su turbina de gas: «Siempre hay algún pretexto para que algo no funcione»

Una imagen vale más que mil palabras y la foto del canciller alemán Olaf Scholz junto a la turbina del desencuentro con el gigante ruso Gazprom lo dice todo. «La turbina está ahí, se puede entregar. Ahora alguien tiene que decir que la quiere y entonces se enviará muy rápidamente«, declaró Scholz junto a la enorme pieza que fue desactivada del Nord Stream 1 para su reparación en Canadá y ya en la sede de la empresa Siemens Energy.

Scholz viajó a la ciudad alemana de Mulheim an der Ruhr con una sola intención: desmontar públicamente los argumentos que utiliza Gazprom para no reanudar el suministro del gas a Alemania y a Europa al 100 por ciento de su capacidad por falta de esa turbina.

Según el canciller «todas las razones técnicas aducidas (por Gazprom) no son comprensibles desde el punto de vista de los hechos «y, en consecuencia «no hay motivos para que la turbina no sea entregada». Es decir, que Gazprom no la quiera recibir o esté bloqueando la entrega. «Siempre puede haber algún pretexto para que algo no funcione», apuntilló Scholz.

Desde Moscú, Gazprom reaccionó a la foto del canciller junto a turbina que supuestamente ha sido la causa de que el suministro de gas se redujera al 40% y posteriormente al 20% por problemas en una segunda turbina, con los mismos argumentos. El consorcio no ha recibido aún los documentos necesarios para reinstalar la turbina reparada ni fecha para la reparación de la segunda. «Los técnicos de Siemens no tienen prisa», declaró el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, a la agencia de noticias Interfax.

Siemens Energy ha rechazado en repetidas ocasiones las acusaciones de que no ha proporcionado la documentación pertinente y tampoco encuentra justificación al recorte del suministro. Según el director general de Siemens.Energy, Christian Bruch, la turbina en cuestión no es imprescindible.

«Actualmente hay seis de estas turbinas conectadas en serie en la estación de compresión de Gazprom del gasoducto Nord Stream 1 en Portovaya, cerca de San Petersburgo (Rusia), Portovaya. Es una más de las necesarias para generar el 100% de la energía. Ahora sólo funciona una, de ahí que estamos al 20%. No podemos entenderlo desde un punto de vista técnico, y no tenemos ninguna otra información por la que no debería haber disponibilidad operativa», afirma Bruch. La culpa de que no llegue el gas «no es por tanto de Siemens ni de sus turbinas» , insiste.

Convertida en el símbolo de la crisis energética a la que se enfrenta Europa, la turbina en cuestión es la número 73 y como todas las demás tiene una potencia de 88.000 CV -el doble que el de una fragata de la Bundeswehr. Mide 5,7 metros de largo y 2,6 de ancho. Su construcción es similar al motor de avión. Hay que unir más de 10.000 piezas individuales para que funcione. Puede pesar hasta 120 toneladas y tiene un rendimiento de 3.600 revoluciones por minuto. En todo el mundo se utilizan más de 100.000 turbinas de gas de este tipo. Se utilizan para mantener la presión en un gasoducto o para producir energía en centrales eléctricas de gas.

En Portovya, punto de partida del oleoducto, las turbinas envían a los compresores que propulsan el gas 220 bares de presión. El fabricante de motores británico Rolls-Royce desarrolló originalmente las turbinas Trent como motores de aviación; como el «Trent 800» impulsa el avión de larga distancia 777 de Boeing, por ejemplo. Mientras tanto, las turbinas tipo 800 han quedado técnicamente obsoletas en vuelo.

La número 73 llevaba mucho tiempo en servicio en cuando Siemens Energy adquirió la división de turbinas industriales de Rolls-Royce en 2014 Por ello, el mantenimiento de las turbinas se realiza en las antiguas instalaciones de Rolls-Royce en Montreal (Canadá), país que no permite la entrega directa de las turbinas revisadas a Rusia debido a las sanciones vigentes. Así que la turbina se trasladó primero en avión desde Montreal al aeropuerto de Colonia/Bonn, y luego en camión a Mülheim an der Ruhr. Esto cumple con la legislación canadiense.

No obstante, el Primer Ministro, Justin Trudeau, tuvo que soportar muchas críticas en su país por la medida. Se le acusa de evadir las sanciones y se ha creado una comisión parlamentaria para investigar el asunto. La ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, de visita en Canadá, agradeció a su colega Mélanie Joly, la entrega a Alemania de la pieza como muestra de la fortaleza de Occidente contra el presidente ruso Vladimir Putin. «Putin estaba librando una guerra híbrida. Quería sembrar la división en nuestra alianza y esto no se puede permitir que suceda», subrayó Baerbock.

A la espera de que Gazprom mueva ficha, la turbina permanecerá en las instalaciones de Siemens. Scholz ha concluido su misión antipropaganda rusa mostrando la unidad, pero todavía no hay colorín colorado.

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